La gestión en entornos complejos

Gracias a @nodosenlared y su blog, llegamos hace algún tiempo al modelo Cynefin de Dave Snowden (para los que no lo conozcáis, os recomendamos su sitio, Cognitive Edge, aunque el resumen que nos hace Mario también es muy útil). El modelo nos resultó de gran interés puesto que está enfocado en proporcionar un modelo para “dar sentido” a nuestra experiencia y, por tanto, […]

Gracias a @nodosenlared y su blog, llegamos hace algún tiempo al modelo Cynefin de Dave Snowden (para los que no lo conozcáis, os recomendamos su sitio, Cognitive Edge, aunque el resumen que nos hace Mario también es muy útil).

El modelo nos resultó de gran interés puesto que está enfocado en proporcionar un modelo para “dar sentido” a nuestra experiencia y, por tanto, muy útil en los ámbitos de gestión y de gobierno, ya que ayuda a los decisores de las organizaciones a determinar en qué contexto operativo se encuentran para hacer las elecciones adecuadas.

Básicamente, el modelo establece cuatro dominios:

  • Los ámbitos de lo simple y lo complicado que asumen que vivimos en un Universo ordenado, y
  • Los ámbitos de lo complejo y lo caótico que son no-ordenados.

Lo interesante es que, según el dominio en el que nos encontremos propone unos mecanismos diferentes para la gestión, por lo que, si somos capaces de identificar donde se ubica, por ejemplo, la seguridad de la información, veremos cuáles son los mecanismos propuestos para su gestión.

Desde nuestro punto de vista, el dominio más apropiado para la gestión de la seguridad sería el dominio complejo (complex) que se caracteriza por no poder predecir el desenlace de una decisión o acción. Las relaciones causa-efecto sólo son coherentes en retrospectiva y no son repetibles.

El enfoque que deben adoptar los decisores en estos entornos sería el de PROBAR primero diferentes alternativas (realizar experimentos con un riesgo controlado), luego intentar dar SENTIDO a lo que ocurre y, finalmente, ACTUAR en función de lo que vaya revelándose (lo que el modelo denomina PROBE-SENSE-ACT).

Es decir, el enfoque basado en Buenas Prácticas, procedimientos normalizados, presupuestos inamovibles, estructuras jerarquizadas, ISOs varias, etc… más adecuados para entornos “ordenados” (simples o complicados) no funcionan bien aquí y tenemos que decantarnos por enfoques mucho más ágiles.

Puede dar un poco de vértigo, pero todo parece indicar que es lo más adecuado…

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